Producir es cosa seria... 3/3

Me preocupa que el artista en México no esté, en primera instancia, comprometido con el valor que tiene su papel dentro de la sociedad. Y si a esto le sumamos vicios como la impuntualidad, el desorden, la irresponsabilidad, estamos en un problema. Y no podemos hacer nada para cambiar este puto mundo, si no logramos hacer un cambio primero en nosotros mismos. Porque aunque la autogestión se base en el apoyo, cooperación y negocio con las instancias del organigrama del sistema, no significa que estoy de acuerdo con él; sin embargo, siempre la mejor forma de atacar algo es hacerlo desde adentro. Además, qué mayor satisfacción que saber que para tu obra no tuviste que poner un solo centavo y que estás recibiendo lo que te mereces. Y que gracias a lo que haces, no tienes que trabajar de otra cosa que no entraba en tu plan de vida inicial.
Siempre tengo en mente a todos aquellos que me preguntaron “¿Qué vas a estudiar?” y que al decirles “Teatro” soltaron una risa o hasta una carcajada y respondieron “¿y de qué vas a vivir?” Debemos demostrarles que estaban equivocados. Que somos capaces.
Se trata de crear compañías con propuestas, con un impacto social y cultural. Si la gente no va al teatro, no es por que sean “incultos”, ¡qué fácil es echarle la culpa! Nuestro papel como ejecutores de esa acción nos hace responsables de difundir nuestro arte y llegar a quienes queremos llegar. Sólo así, si por azares del destino (que en realidad se trata de un buen plan de medios) tenemos en nuestra función a un público que por primera vez se acerca a un evento cultural o una puesta en escena, depende de nosotros y de la calidad de nuestro trabajo si esa persona regresa, o si nunca más se aparece por un teatro.
Porque al final de cuentas, no hay que olvidar algo muy importante: que aunque se tenga la producción del año, si la obra que se presenta en escena es mala, todo se viene abajo; y de igual manera si una obra tiene toda la calidad y la unión de trabajo y talento, pero su producción es pésima, se va a notar.
El trabajo de un productor está por encima de gestionar los recursos económicos para la realización de una puesta en escena. El sistema te puede dar las herramientas y tú sabes si las utilizas, si las manipulas; al final eso está en la mente, es sistematización. El motor vital de cada artista, de cada compañía, es lo que vale. Esa identidad cultural de la que hablaba al principio.
Recuerdo mucho las palabras de la maestra Marisol al término de su intervención en el Encuentro con los Profesionales de la Producción (después de decir que a ella no le dan el dinero por ser extranjera, ni por tener contactos) dijo: “tú y yo somos iguales, sólo que yo tengo estrategias para procurar mis fondos”

Actualmente sólo en las universidades de Berlín y de Barcelona se puede estudiar este método profesionalmente.
En la Universidad del Claustro de Sor Juana hay una carrera de Producción de Espectáculos pero aun así no es el método de Autogestión, el cual apenas está empezando a difundirse en México gracias a la maestra Marisol Torres a través de talleres, retiros y próximamente la apertura de una materia optativa para el nuevo plan de estudios del Colegio de Literatura Dramática y Teatro. Bien dicen que ante la adversidad, hay que mirar siempre las buenas cosas. Y me agrada ser parte de este inicio de una apertura de panoramas y oportunidades de trabajo.
Es una labor difícil, sí, porque si pensabas que un actor debe conocer de todo un poco en la vida, un productor autogestivo debe hacer las veces de: diseñador gráfico, agente de publicidad, prestador de servicios, organizador d eventos sociales, administrador, abogado, etc., etc. Pero justo ahora me vienen a la mente las palabras de mi primer maestro de Autogestión, el Licenciado Edgar Uscanga: “Si me preguntaran si volvería a pasar por todas estas horas de trabajo y desvelo, yo diría que sí, porque ver el resultado en el montaje y ver las buenas reacciones del público, hacen que todo haya valido la pena”

De eso se trata.

Normalmente la gente cuando estudia arte es porque quiere cambiar algo. La mejor manera de cambiarlo es ser responsable en su arte. Ha habido muchos artistas que han sido matados por su país, o que han muerto por abandono. No abandonemos nosotros nuestros sueños. El país (entiéndase el sistema) nos puede quemar las manos por querer defender la libertad, pero eso es lo que nos mueve y nos impulsa a hacer teatro, a hacer danza, a hacer música: ¡Que viva el arte que todos quieran hacer!, pero siendo responsables de lo que hacen. Y nunca hay que perder lo más importante: lo que hay en el corazón. Lo que hay en la mente son conceptos, son sistemas, son métodos. Lo que hay en el corazón es lo que te hace grande, y lo que te hace artista.

Reyna Hernández

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